Archivo | Lo que no está de moda RSS feed for this section

Moda

14 Sep

Moda, f. Una moda no es más que una epidemia inducida.

George Bernard Shaw.

Créditos Vidal

14 Sep

Por $350.000 y a crédito alguien se encargará de ir a cobrarle a su casa todos los meses las cuotas; puede usted comprar un cuadro en  frente del Carulla de la octava con cuarenta y ocho.  Vidal, el comerciante que los ofrece, explica que lo que está de moda, es decir los que más se venden,  son los abstractos. Se refiere a unos óleos sobre lienzo  de 80cm. por 60cm. aproximadamente, convenientemente enmarcados, en donde lo que se ve son manchones de color sobre figuras geométricas, uno que otro brochazo expresionista atravesado por líneas en pintura de relieve. También están los paisajes, los bodegones y los precolombinos, en general todos parecen  pintados por el mismo  artista. Argumenta el comerciante, quien también  vende espejos y edredones para cama doble y sencilla, que todos son originales y que aunque algunos no tengan firma, son de artistas contemporáneos. Estas obras obedecen compositiva y conceptualmente al diseño de los apartamentos  nuevos, deben  servir para el comedor o para alguna de  las paredes de la sala. Quienes las compran están estrenando muebles que combinan con la paleta de estos óleos, acaban de comprar apartamento y seguramente esta inversión en arte será la única que hagan en toda su vida familiar. Los compraron porque son modernos como sus apartamentos, configurando otra acepción de tan gastado término. Los compraron porque siempre es mejor tener un original que un afiche y porque seguramente en su nuevo hogar no se ven bien los retratos de los abuelos, el calendario o los santos que adornaban la casa en la que fueron criados.

La creencia es determinante en este tipo de  valoración. Modificadas las coordenadas, los parámetros varían, los juicios se alteran y  las definiciones cambian. Con prejuicio se menosprecian las modas de uno y otro lado. Siempre se considera mejor la propia, la que se ha visto  formar y en la que se “milita” activamente. Finalmente no existe alguna esfera neutral, en todo lugar se conjugan creencias y percepciones, gustos y  disgustos. La moda es más política que metafísica, podría concluirse, consiste más en consensos que en verdades, en relaciones de escala que en relaciones simétricas.

En otra esquina podrían estar de moda los retratos de desnudos en carboncillo, esos que representan a la modelo con una sábana a medio caer sentada dando la espalda sobre  una butaca. O los bodegones de pimentones  dentro de canastos boyacenses. O los objetos encontrados  y reencauchados  “conceptualmente” como ready-mades, eso sí con algún toque de action painting en la base. La Moda, al menos en lo que concierne al arte y en esto es especialista el señor Vidal, la indica el gusto de  sus clientes, y  parecería tener que ver más con ventas que con lo que se pretende enseñar en las facultades de arte. Pero ¿no se reduce finalmente todo a esto? ¿No es acaso cierto que toda Historia del Arte es en alguna medida un gran catálogo de ventas? Los que califican y descalifican argumentarán sus tendencias con elocuencia, haciendo uso de citas, autores y cartones, impulsando a unos y estancando a otros.

Mientras contemplo uno de estos precolombinos irse empacado para su nuevo lugar de exposición, me pregunto cuántos artistas de los que conozco y he ayudado a formar, se dan el lujo de vivir de su obra como lo hace el pintor de estos óleos que vende Vidal. No tiene idea de ferias, ni de subastas o del mercado oficial del arte pero VENDE arte, esa dice ser su profesión y sus clientes así lo confirman. Lo demás pareciera que le importa sólo a un reducidísimo grupo de personajes, al cual creo pertenecer.

-Kristina Díaz.

Es curioso

14 Sep

Si realmente se quisiera cambiar al mundo, basta aprender a ver con delicadeza como cada pueblo ha hecho un aporte significativo a la humanidad y que nada es deleznable en sí y por sí mismo. Es más, solamente aprendiendo a valorar lo diferente de cada pueblo es que se comprende que la vida misma maneja una trama mucho más delicada de lo que pensamos y más resistente y entonces podemos comprender que la ansiedad del hoy por hoy es de tener miles de formas de entrar en conexión con otros seres humanos, pero a la vez está el sentirnos cada día en un camino de derrumbe de un sistema que nos prometió contenidos y ascensos, pero a las colonias, a los de determinadas razas, nos fueron negados desde la semilla las voces propias… y en cambio, se presenta la enorme oportunidad de asimilar con calma no una visión plana de la historia, sino una visión integrada por los no válidos.

Es curioso que se siga defendiendo una asepsia que no existe y una supuesta libertad de elegir que rebota contra la realidad tozuda, en la cual, vivimos los tiempos de imposibilidad de escape. Las avestruces con la cabeza dentro de la arena quedarán segadas por los vientos veloces de los procesos que nos rodean.

Es bueno saber que no hay logaritmo de Google que te de la respuesta ahora. Es más: tal vez, el mundo anterior al internet era parcializado, sí, pero contenía el potencial enorme de verdades que no eran tan fáciles de borrar a voluntad con el golpe de una tecla en algún sitio remoto. Los libros eran la forma de consagrar formas de ver el mundo y de invitar a la imaginación a saber que todo era posible porque aunque muchas ideas fueran cíclicas -la guerra, la muerte, el abuso de los poderosos, las inquietudes metafísicas o técnicas sobre el funcionamiento del universo- no se daba al mundo como un asunto arreglado en sí y por sí.

Principalmente creo que lo que ha pasado de moda no es que el mundo sea algo rígido… y acá aclaro: creo que las nuevas tecnologías pueden haberlo hecho aún más rígido sin que nos hayamos dado cuenta, estamos actualizados con contenidos que son insulsos y que reemplazan nuestra original capacidad de adentrarnos en las diferentes texturas que trae lo diario. Repito, el mundo ahora es más rígido porque está esclavizado a lo que es aprobado por un grupo muy selecto de personas sobre lo que es relevante y lo que debe desaparecer de nuestra vista, pensando siempre en beneficios muy elitistas, condensando de una forma homogénea pero superficial la condición humana y sus componentes sociales, raciales, etc.

Ha pasado de moda realmente que el mundo SEA más fluido y dinámico, pues al habernos obsesionado con la penetración atómica, tanto militarmente como a nivel de imagen, somos pornografía y superficie que no tiene nada que asimilar y nutrir, sino cosas a olvidar mientras llega el nuevo elemento procesado que será, por breves 10 minutos, una forma que tendrá la apariencia de lo realizado hace veinte o cuarenta años, pero sufrirá por su floreciente obsolescencia programada.

Las cavernas están pasadas de moda -lo cavernícola y gorilista que dice que la fuerza bruta es la fe angular de lo posible-. Lo fashion, lo indie, lo trippy, lo regurgitado está pasado de moda. Estamos viendo desde hace 20 años el caer lento y estrepitoso de un avión pero nos hemos negado a aceptarlo y ahora más que ver noticias lo que necesitamos es cavar hondo en nuestra alma -como si buscáramos petróleo- y encontrar en esta y en nuestra mente los potenciales que no nacieron con marketing, para no construir más refugios desechables que se rompen al leer un titular, para no adorar luces falsas que no son la luz del día afuera del túnel, sino un inmenso tren a punto de atropellarnos.

Para dejar de intentar tapar la destrucción con un dedo.

-Juan Felipe Parra.

Un muerto viviente

14 Sep

En los años setenta, durante el apogeo del Punk, nadie pensaba que Iggy Pop llegaría a viejo. Quien quiera que haya asistido a un concierto de los Stooges puede dar fe de que su imagen incandescente no permitía siquiera pensar en un después de lo que se estaba presenciando en escena. Era la época en que Iggy  caminaba sobre el público como un mesías y se cortaba como prueba de la vitalidad de su acto. Hoy en día debe estar transitando sus sesentas y todavía hace música, aunque claro, no se trata de la misma música. Su disco Preliminaires del 2009 parece más una carta de despedida que un disco. En la portada aparece una ilustración de un esqueleto vestido de traje, recostado sobre la grama y tomando vino con lo que asumimos es el cadáver de una mujer. El álbum abre con una versión del standard Les Feuilles Mortes (literalmente Las hojas muertas). La canción que le sigue, I Want to go to the Beach comienza con las siguientes líneas: “I want to go to the beach/ I don´t care if it´s decadent/ I don´t know where my spirit went/ but that´s alright”. (Quiero ir a la playa/ No me importa si es decadente/ No sé a dónde fue mi espíritu/ Pero no importa). La canción termina con un lapidario: “Waiting, hating the shit life throws my way/ Hating, waiting to make my escape”. (Esperando, odiando, la mierda que la vida me arroja/ Odiando, esperando para escaparme).

Desde sus orígenes, la muerte ha estado rondando el imaginario Punk: zombies, esqueletos, las ruinas de la sociedad del no-futuro, graffitis de la consigna ‘Punk´s not dead’… ¿Pero en qué estado se encuentran sus signos vitales hoy en día?

Didier Misfit*, punkero bogotano de vieja guardia, responde lo siguiente: “pues si está muerto nosotros somos la venganza[…] Como dice una canción: ‘si el Punk está muerto, dígame en dónde está enterrado’. Yo soy la venganza, yo soy punk. Soy punkero hasta los huesos”.

Si su vida dependiera de la visibilidad y la circulación de un tipo de indumentaria y unas características musicales ligadas al Punk, podríamos asegurar que hoy en día está más vivo que nunca. La energía y simplicidad de sus acordes han influenciado a la mayoría del rock posterior a los años setenta, inclusive algunas vertientes del Pop. Cualquiera que viva en una ciudad grande ha sido testigo de la proliferación de la cresta, las botas Dr. Martens, las chaquetas con taches y los pines de los Ramones. Si dependiera sólo de esto, el día en que David Beckham apareció en pleno mundial de fútbol con la cabeza coronada por una cresta, sería un momento memorable para los punkeros del mundo, al igual que cuando Iggy Pop y los Stooges participaron de un homenaje a Madonna, tocando Ray of Light y Burning Up.

Paradójicamente tanta visibilidad y recepción es lo que hace pensar en su muerte. Estar de moda, en este caso, no resulta saludable si tenemos en cuenta que nos referimos a los abanderados de la anti-moda, pero que tire la primera piedra quien haya escapado del magnetismo de la moda: “Pienso que el sistema, hablando en términos generales, tiene una capacidad muy elástica para poder absorber las cosas, para poder mediatizarlas y canalizarlas y el Punk no ha sido la excepción. De hecho, nada ha sido la excepción”. Y además, continúa Didier Misfit, la moda también trae sus ventajas: “Lo que agradezco de que haya más punkeros ahorita es que la policía no me requisa cada tres cuadras, que no me lleven detenido por tener una cresta. En una sociedad de los buenos valores como esta, tener una cresta era un pecado capital. Y que a usted no le paraba ni un bus ni un taxi, no lo atendían en tiendas, ni a un bar podía entrar. Entonces eso a mi me resbala y además eso es moda”.  Pero por muy flexible que sea el sistema, no todo en el Punk es asimilable: “Pienso que el Punk en ciertos momentos puede llegar a estar de moda pero debido a un cúmulo de anti-valores, de transgresividad, de romper sus propias dinámicas, es imposible de llevarlo por un cause, se bifurca de mil maneras y es imposible alienar toda esa capacidad creadora que a veces es destructiva o constructiva dentro de sujetos con determinadas experiencias de vida que son muy propias, que las marca el Punk, que tiende a convertirse como en la banda sonora de la vida […] Es muy difícil que el sistema llegue a absorberlas a todas en conjunto por su misma expresión de nacimiento que fue el odio y la rabia social. El Punk no nace para dedicar canciones de amor sino que estaba mamado de las canciones de amor. Se dedicaban canciones de amor por los medios de comunicación cuando la mayoría de los jóvenes no tenían trabajo. Y que Dios salve a la Reina mientras que la mayoría se estaba muriendo de hambre. Entonces, el Punk como movimiento no es funcional para la sociedad que está establecida ahora y yo creo que para ninguna, la verdad”.

¿Quién, durante los primeros años de la década del setenta, imaginaba que el Punk podría ponerse de moda o que siquiera llegaría a viejo?, ¿que la bandera del no-futuro sería agitada por sus nietos?. Después de cuatro décadas sabemos que por lo menos es un adulto y que hay  punkeros mayores y hasta viejos deambulando por las calles del mundo: “Tampoco creo que sea el cuento de vive rápido y muere joven, por lo menos de mi parte no. Yo creo que los del cuento de vive rápido y muere joven son los que más se han lucrado del Punk y que todavía están vivos”.

Tal vez esta consigna nihilista nunca fue su característica cultural más vital, ni su mayor foco de resistencia. En una sociedad del no-futuro tal vez sea más contestatario permanecer. Para los que se preguntan si el Punk está muerto, a fin de cuentas ¿cómo se mata a un muerto viviente?

 

*El nombre fue cambiado a petición del entrevistado.

 

 

-Marcelo Pocalus.

14 Sep

Afiche (Juan Pablo Plazas)

14 Sep