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Cumpleaños

19 Nov

Cumpleaños, m. Recuerdo cuando la tienda de velas se quemó. Todo el mundo permaneció alrededor cantando el ‘Happy birthday’.

 

Steven Wright.

Cumpleaños

19 Nov

Esta  edición tiene como música de fondo la célebre melodía del ‘Happy birthday’ que, como todos los himnos, depende de la entonación del coro. Un ‘Happy birthday’ desentonado puede sonar más a marcha fúnebre que a celebración. Pero entonado o desentonado un cumpleaños, además de cumplir la función de celebrar un nacimiento, es un memento mori. Estamos celebrando nuestro primer año de vida agasajando a las palabras, esas que no son grandes pero tampoco pequeñas, las que se dicen con calma, sin creerlas demasiado, las que se pueden compartir con un tinto en  medio de muchas otras, las que no necesitan de autores o de citas y páginas, aquellas que caben al lado de imágenes sin problemas. Al final son ellas las que tienen la posibilidad de perdurar. Homenajeamos el acto de escribir desde cualquiera  que sea su lugar de origen y festejamos cada uno de los siete números hasta hoy publicados, las ganas y la necesidad de hacerlos. Agradecemos a todos los que han participado de una u otra forma, a los que han opinado, todos  a los que las palabras escritas les parezcan  inevitables.

Lo que exige el protocolo, como en todo cumpleaños, es un regalo y ese nos lo hemos dado. Esperamos encontrarnos con ustedes en nuestro blog https://4decuatropartes.wordpress.com/ para que desde allí este intento crezca cada vez más, se engorde y se desarrolle  hasta que algún día nos mire a los ojos y, por qué no, nos diga que ya está muy grande para tanto circo.

 

-4decuatropartes.

Días disecados

19 Nov

El frío atraviesa los primeros rayos de luz de la mañana, pasa por ese delgado pliegue del amanecer, suenan las manecillas del reloj. Tic tac. Abro los ojos y todo es igual, el día es como cualquier otro, realmente no importa si hoy es 15 o es 3, si es marzo o febrero, octubre o diciembre, todos los días son iguales, todos tienen la misma lógica, sólo que llevan un número diferente para recordarnos que no hemos hecho nada y debemos arrepentirnos de eso. Tic tac.

Me preparo para poder seguir con la rutina, para seguir comiendo sueños podridos y fingir que todo está bien, para sacudirme la nostalgia que tengo en el cabello y protegerme del frío del invierno, que a partir de ahora será eterno.

Suena el teléfono. Me doy cuenta que la mañana tiene olor a sueños disecados, a soledad entre las manos, a 7:00am despiértate porque hoy es tu día.  Ese sonido me hace recordar que ahora mi alma es un espejo tristemente empañado por el rumor de los días pasados. Esos días que parecían líquidos, parecían estar hechos de absenta, eran como cubos de hielo que se derretían por el calor de las mañanas. Esos días que se escapaban por entre  el delgado espacio que queda entre la lluvia y los suspiros, esos días estaban rotos y los remendaba con pequeños pedazos de vida que desprendía de cada sonrisa. Los días estaban hechos para ser tomados lentamente, para ser inyectados y que tuvieran una muerte lenta en medio de mi pecho, estaban para palparlos y arrojarlos en donde desembocan los trenes que se quedan sin vías, en donde terminan las lagrimas congeladas, ese lugar, en el que acaban todos los atardeceres.

-¿Aló?

-Hola.

-Hola.

-¿Cómo estás?

-Bien.

-Sólo llamaba para desearte un feliz cumpleaños.

-Gracias…

 

-Sebastián Suárez.

Un secreto

19 Nov

-Creo que viene alguien, ¡escóndalo!.

-¿Está segura?.

-Sí, escucho unos pasos.

-Ay no, ¿qué vamos a hacer?.

-Tranquila, tranquila que ya casi acabamos.

-Estoy sudando.

-Si nos cogen nos metemos en la grande.

-¡Que embarrada!, no fue mi intención, Dios sabe que no fue mi culpa. Y ahora tener que cubrirlo, que horror.

-No es el momento para lamentarse, lo que pasó pasó y no hay cómo devolver el tiempo. Aunque lo que pasó fue terrible ahora tenemos que concentrarnos en que no quede rastro de los hechos.

-¿Y después?. ¿Qué pasa después?. Usted cree que nadie se va a dar cuenta?. ¿Cree que a nadie le va a hacer falta, que nadie se va a acordar?.

-Pues tal vez no.

-¿En serio?.

-Puede pasar desapercibido por algunas horas más y ahí se nos ocurrirá algo para hacer después.

-Yo no puedo más, esta culpa me va a matar.

-Tranquila, en serio, está temblando y se va a notar.

-Pero ¿qué hago?.

-Por lo menos esconda el cuchillo y el resto de cosas, que no quede rastro.

-¿Y qué hago con la tembladera?.

-¡Yo no sé!.

-Usted no se haga la boba que también está metida hasta el cuello. Si me descubren yo hablo.

-¿Me está amenazando?.

-Pues tómelo como quiera.

-No nos pongamos en estas, acabemos de cubrirlo…

-Sí, tiene razón.

-Páseme esa cosa, ¿cómo se llama?.

-Aquí está.

-Sólo falta cubrir un poquito aquí.

-Y un poquito aquí, se está saliendo un pedazo.

-Listo, no se ve nada, nadie se va a dar cuenta.

-Espere, revisemos de nuevo.

-¿Listo?

-Bueno.

-¿Volvemos a la sala?.

-Ya no nos queda de otra.

-Vamos antes de que noten que nos fuimos, pueden empezar a sospechar.

 

Las dos mujeres entran a la sala llevando el ponqué, le ponen las velas, lo dejan encima de la mesa e inmediatamente se integran a la fiesta, cada una por su lado. La mayor de la dos, la más nerviosa, se ve pensativa…

A Patricia no le importa porque a ella no le van a echar la culpa, yo era la responsable de hacer el ponqué y lo dejé quemar. Que cúbralo con cobertura de chocolate, que eso no se ve nada, que nadie se da cuenta, como si no se lo fueran a comer después, como si un ponqué quemado supiera a lo misma que uno normal. Tengo que hacer algo para que nadie lo pruebe. Piense María, piense. Tengo máximo media hora antes de que les dé por cantar el ‘Happy birthday’.

 

Esta historia continuará…

 

-Marcelo Peña.

¡Que no mamá!

19 Nov

¡Que no mamá!. ¿Trago?. ¿Cuál trago mamá?. No sé de qué me estás hablando, aunque sí me siento como rara ¿sabes?. Yo creo que fue esa torta… ¿Descarada?. Mamá, tú tiraste  a la basura la torta de la abuela. ¡No!. No estoy cambiando de tema, creo que el jugo tenía algo, estaba como pasado pero hacía mucho calor y me lo tomé todo. ¿Que mi tía me vio en las piernas de Emiliano?. ¿Haciendo qué?. ¿Besos?. ¿La falda en la espalda? Eso es culpa tuya. Yo te dije que me compraras ropa y no quisiste, esa falda me queda muy pequeña y cuando me siento se sube toda. ¿Qué?. Jajaja mamá. ¿De dónde sacaste mi freno? No mamá, eso ya está muy loco, que mi freno en su camisa… Eso es pura coincidencia. Yo sé que he dicho algunas mentiras, como cuando dije que tú estabas en el hospital para capar clase pero yo nunca haría eso.

Mamá, no sé por qué crees todo lo que te dice mi tía, ella es una chismosa jajaja. ¡Nooooo!, no me estoy burlando de ti, yo sólo te estoy diciendo que ella es una exagerada.  Sí, muy raro que estuviera en las piernas de mi primo, yo aún no sé cómo llegué ahí, no recuerdo. Tal vez me tropecé y me caí encima de él. ¡Que no mamá!, somos como hermanos ¿recuerdas?.  Desde chiquitos somos inseparables y compartimos todo, el tetero, un jugo, el juego inocente, un beso mas inocen…. Ups, ya ni sé qué es lo que digo. Mira, el fracaso de fiesta fue culpa de toda la familia, torta quemada, un payaso maloliente… ¡¡¡Si!!!, que risa mamá, yo sé que bailé con él pero eso fue por molestar. ¿Y qué?. ¿Me vas a decir que el ojo morado del niño fue mi culpa?. Mi primito sí que tiene mala puntería jajajaj. Mira mamá, en estas fiestas siempre pasan cosas así, si no pasaran serían hartísimas y si no fuera por esas cosas raras tú y yo no tendríamos esta conversación tan profunda. Ahhh. ¿Descarada?. Espérame un segundo que me está entrando una llamada… Es Emiliano. -Aló, ¡Emi liiiindo!. ¿ Que tu mamá te dijo qué?. Jajajaja, la mía está en las mismas. No Emi, yo no sé qué fue lo que tú me hiciste y no sé qué vas a hacer para salir de esta. ¿Qué?. ¿Yo me tiré encima tuyo?. No, no, no. No fui yo. ¿Sabes qué?, te paso a mi mamá. ¡Mamá!, habla con Emiliano que ya me voy a dormir.

 

-Claudia Daza.

El principio del fin

19 Nov

I.

Una sala con paredes blancas estampadas de arabescos azul cielo, con serpentinas colgando del techo, bombas de todos los colores y confeti en el piso. Justo en medio del lugar hay una piñata emplumada por papelitos de seda. Al fondo una niña prepúber discute con su mamá. Cerca de la piñata, al costado izquierdo, un payaso entretiene a una docena de niños que lo rodean.

Debajo de la piñata está Miguel con su camisa a cuadros. En la mano tiene un palo de escoba. Los niños se agitan, saltan y gritan desenfrenados mientras que a Miguel un adulto le venda los ojos y le da vueltas. El niño, con la firmeza del que tiene fe, toma el palo en sus manos y lanza su mejor golpe.

 

II.

César, otro de los niños de la fiesta, se retuerce en el piso. De su nariz salen un par de gotas de sangre que se prolongan hasta su boca. Maldice repetidas veces, por una eternidad. Cuando finalmente para, le dice a Miguel que lo va a matar.

 

 

-Pilar Pulido.

Afiche (Felipe Revollo)

19 Nov

Tarjetas (Andrés Daza)

19 Nov