Procesos*

4 Mar

“Lo que en cualquier caso puede decirse es que, para la posmodernidad, las exposiciones son lo que en la definición y afianzamiento de las vanguardias históricas, desde el futurismo al surrealismo, fueron los manifiestos y lo que para las neovanguardias generadas después de la Segunda Guerra Mundial representaron las proclamas de historiadores y , particularmente, de críticos”. (Anna María Guasch).

Los lenguajes artísticos contemporáneos van más allá de la búsqueda de una voz propia, su insistencia se aleja de aquel  discurso tan en boga en la modernidad sobre la idea de autor, hoy vemos que el eco de una época se percibe en la consecución del suceso plástico en donde el individuo toma conciencia de formar parte de un todo, el cual se encuentra habitado dentro de contextos culturales específicos pero a su vez relacionado con una escena universal.

De igual forma al hacer una mirada sobre los procesos adelantados en La Academia, encontramos varias temáticas y lenguajes en donde el aprendizaje de una técnica; entendida ésta como una manera de explorar plásticamente y plantear preguntas frente a la noción misma del arte, funcionó como criterio para organizar todas las propuestas presentadas durante las entregas finales, desde el dibujo figurativo en pequeños formatos finamente resueltos a través del lapicero como herramienta constructiva, pasando por la exploración lineal orgánica del pelo como gestor de la imagen en los que la grafía se definen como tejidos de pensamientos, hasta la posibilidad de generar un dibujo a través de lo impersonal de una curiosa máquina.

La apropiación como recurso estético para reinterpretar lo que dábamos por terminado, pone a la obra de arte como una puerta que se abre, es el caso de la medusa en donde la imagen nos recuerda un Caravagio inmerso en un juego fotográfico, la memoria como gesto que habita en la epidermis de unas muescas de pared son la evidencia de un tiempo que se rompe en esa supuesta linealidad lógica para ser entonces mancha pictórica, al parecer estas obras dialogan con el objeto prótesis, pierna que nos habla con tono surrealista y sostiene su propio mundo en un paso que va si queremos a todas partes dejando su huella como un signo de interrogación, por ahora en los pasillos de madera de La Academia.

El cuerpo visto a través de un monitor que proyecta el video de un gesto acompaña tanto el rostro exaltado por un juego al que no hemos sido invitados, como el de aquella mujer que nos mira y su rostro súbitamente cambia para evidenciar que todo se transforma, incluso pensar en una columna que se sustrae o en un singular perro cuyos ladridos parecen alertar a esa especie de figuras marinas sumergidas en planos de color, en mundos similares a las pinturas de mapas caprichosos sobre el látex y que en esta exposición nos hablan.

La pintura de pincelada que fragmenta casi calidoscópicamente en colores  intensos el rosetón que su imagen sugiere, contrasta con el  estallido de las  manchas de un aerosol, una y otra transitan sin timidez al igual que aquel grabado de curiosos ratones y  reiteran el carácter de exploración que define ésta amalgama de trabajos seleccionados y mas que respuestas sobre qué sucede plásticamente en La Academia nos interroga astutamente sobre el eco de una época que nos pertenece pero tan fugitiva como el tiempo que apenas al mencionarlo ya no está.

*Texto curatorial de la exposición Procesos (muestra de trabajos de estudiantes de la Academia de Artes Guerrero).

-Mauricio Prada.

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