Un secreto

19 Nov

-Creo que viene alguien, ¡escóndalo!.

-¿Está segura?.

-Sí, escucho unos pasos.

-Ay no, ¿qué vamos a hacer?.

-Tranquila, tranquila que ya casi acabamos.

-Estoy sudando.

-Si nos cogen nos metemos en la grande.

-¡Que embarrada!, no fue mi intención, Dios sabe que no fue mi culpa. Y ahora tener que cubrirlo, que horror.

-No es el momento para lamentarse, lo que pasó pasó y no hay cómo devolver el tiempo. Aunque lo que pasó fue terrible ahora tenemos que concentrarnos en que no quede rastro de los hechos.

-¿Y después?. ¿Qué pasa después?. Usted cree que nadie se va a dar cuenta?. ¿Cree que a nadie le va a hacer falta, que nadie se va a acordar?.

-Pues tal vez no.

-¿En serio?.

-Puede pasar desapercibido por algunas horas más y ahí se nos ocurrirá algo para hacer después.

-Yo no puedo más, esta culpa me va a matar.

-Tranquila, en serio, está temblando y se va a notar.

-Pero ¿qué hago?.

-Por lo menos esconda el cuchillo y el resto de cosas, que no quede rastro.

-¿Y qué hago con la tembladera?.

-¡Yo no sé!.

-Usted no se haga la boba que también está metida hasta el cuello. Si me descubren yo hablo.

-¿Me está amenazando?.

-Pues tómelo como quiera.

-No nos pongamos en estas, acabemos de cubrirlo…

-Sí, tiene razón.

-Páseme esa cosa, ¿cómo se llama?.

-Aquí está.

-Sólo falta cubrir un poquito aquí.

-Y un poquito aquí, se está saliendo un pedazo.

-Listo, no se ve nada, nadie se va a dar cuenta.

-Espere, revisemos de nuevo.

-¿Listo?

-Bueno.

-¿Volvemos a la sala?.

-Ya no nos queda de otra.

-Vamos antes de que noten que nos fuimos, pueden empezar a sospechar.

 

Las dos mujeres entran a la sala llevando el ponqué, le ponen las velas, lo dejan encima de la mesa e inmediatamente se integran a la fiesta, cada una por su lado. La mayor de la dos, la más nerviosa, se ve pensativa…

A Patricia no le importa porque a ella no le van a echar la culpa, yo era la responsable de hacer el ponqué y lo dejé quemar. Que cúbralo con cobertura de chocolate, que eso no se ve nada, que nadie se da cuenta, como si no se lo fueran a comer después, como si un ponqué quemado supiera a lo misma que uno normal. Tengo que hacer algo para que nadie lo pruebe. Piense María, piense. Tengo máximo media hora antes de que les dé por cantar el ‘Happy birthday’.

 

Esta historia continuará…

 

-Marcelo Peña.

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